INGLES

PROFESORA: INGRID YANCY

Introducción. Lengua materna
Hasta la fecha, tanto los varios trabajos teóricos que se han realizado sobre la didáctica de lenguas segundas y extranjeras como el Diccionario de términos clave de ELE (DTC, Centro Virtual Cervantes) han tratado los términoslengua materna (lengua primera, lengua propia), lengua extranjera y lengua segunda (lengua meta, lengua objeto) de manera algo reduccionista. De este modo, se ha definido la lengua materna o L1 (anticuados quedan hoy en día los términos lengua nativa y lengua natal) como la primera lengua que aprende el ser humano y aquella que se convierte en su instrumento natural de pensamiento y comunicación; esto es, la que emplea con mayor espontaneidad y menor esfuerzo, contraponiendo el concepto al de lengua extranjera (LE) o lengua segunda (L2). En concreto, y según las distintas corrientes teóricas, la L1 puede hacer referencia a la lengua de la madre, a la lengua de uso habitual en la familia (transmitida normalmente de generación en generación) o a la lengua que uno siente como propia (como signo de identidad individual y comunitaria) (cf. DTC). Según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), la lengua materna sería “la que se habla en un país, respecto de los naturales de él”, y es sinónimo de lengua popular y lengua natural.

Lengua extranjera vs. lengua segunda
Se habla de lengua extranjera cuando una lengua no es L1 ni lengua propia del país en que se estudia o aprende (es decir es lengua de otro país). En el caso del español ha dado pie al acrónimo ELE ‘español (como) lengua extranjera’ (anticuado E/LE), que empezó a utilizarse ya en los años 80.
El término lengua meta (LM, del inglés target language/ object language) es la lengua objeto de aprendizaje, ya sea formal o natural, y engloba los términos de lengua extranjera y lengua segunda. La distinción entre una y otra (extranjera vs. segunda) se viene estableciendo, de manera general, teniendo presente la situación en que el alumno aprende la lengua meta. Así, si esta se aprende en un país donde la lengua no es ni oficial ni autóctona, se considera ‘lengua extranjera’. Por el contrario, si la lengua se aprende en un país donde coexiste como oficial o autóctona con otra u otras lenguas, se considera ‘lengua segunda’. He aquí el reduccionismo al que hacíamos referencia anteriormente.
Otra situación, cada vez más frecuente como consecuencia de los desplazamientos de población actuales, se produce cuando los emigrantes con una L1 común llegan a constituir una comunidad de habla relevante en el país de acogida (como por ejemplo los 50.5 millones de hispanos en EEUU, de acuerdo a los datos oficiales del U.S. Census 2010). En este caso, el español ha dejado de ser una LE para convertirse en una L2 (independientemente de que sea cooficial o no en dicho país).

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